Alboronías (Boronías de la abuela Lucía)

Ésta es la Receta con Historia de Fernandi Castro, sexta finalista del nuevo concurso de Borges.

“BORONÍAS DE LA ABUELA LUCÍA”

Cuando se habla del amor y de la fuerza del destino no puedo evitar recordar los gratos recuerdos que me trae esta receta. Cada vez que la hago en casa, una sonrisa se dibuja en mi cara y es que tanto la persona que me la enseñó como el significado que le dio son muy especiales.

Por aquel entonces no tenía más de doce años. Vivíamos en los aledaños de un cortijo, el Cortijo de Cuarto, en Bellavista, Sevilla, en medio del campo. Todas las tardes mis hermanos y yo salíamos a jugar con los nietos del capataz del cortijo. La abuela Lucía, como todos llamábamos a la abuela de esos niños, compartía gran parte del tiempo con nosotros: vigilaba nuestros juegos, curaba las heridas, nos cantaba canciones y también calmaba nuestra hambre con sus guisos. Había uno en especial, las Boronías, que era el preferido de su nieto Paquito, el mismo con el que yo discutía casi a diario. En una de esas “peleas”, la abuela me rodeó con sus brazos y me llevó a la cocina. Allí entre ollas y hornillas me confesó un secreto: “Fernandita, aun eres muy pequeña para entender a los hombres, pero solo te diré una cosa, que con el que tanto peleas, un día te casarás, formarás una bonita familia y seréis muy felices”. Yo fruncí el ceño, pero en el fondo me gustaron esas palabras, Paquito era algo más que el amigo y vecino, y ella se dio cuenta.

A los cuatro años de aquello, Paquito y yo ya éramos novios y estábamos comprometidos. Entonces la abuela Lucía me dijo: “Fernandi, ahora que ya lo has conquistado con el corazón, te voy a contar como hacerlo con el estómago…”. Nos pasamos toda la tarde juntas en la cocina, donde me enseñó a guisar las calabazas que tanto le gustaban a mi prometido.

La abuela Lucía tuvo la suerte de vivir hasta los 100 años, y yo la alegría de vivirlos junto a ella, ya que hasta el día de hoy, y espero que por muchos años más, su nieto preferido y yo seguimos casados, con dos hijos estupendos. Además vivimos muy cerca del Cortijo. El destino me ha puesto de nuevo en ese mismo escenario. Desde hace unos meses trabajo en él y vivo todos estos momentos de una forma muy intensa, recorriendo a diario todas las partes de ese Cortijo, emocionándome y recordando esa etapa de mi infancia tan inolvidable. Ahora nuestros hijos ya tienen sus parejas y están independizados. Yo he intentado mil veces enseñarle esta receta a mi hija y nuera, pero ellas siempre están muy estresadas con el trabajo, por lo que prefieren venir a casa para juntarnos toda la familia a comer las “Boronías de la abuela Lucía” y recordar todos los momentos aquí contados.

ALBORONÍAS

Dificultad: Fácil
Nº de comensales: 6 personas
Tiempo de preparación: 2 horas

Ingredientes:

1 Kilo de calabaza a trocitos roja
¼ Garbanzos remojados
2 Dientes de ajo
1 Cebolla grande
2 Tomates maduros
1 Pimiento verde tierno
1 Pastilla de caldo vegetal
1 Cucharada de pimentón dulce
1 Cucharada de comino molido
1 Hoja de laurel
Aceite de oliva virgen extra BORGES
Agua y sal

Paso a paso:

– Cocer los garbanzos en agua  y una pizca de sal, durante ¾  hora.
– Hacer un sofrito con el aceite, la pastilla de caldo vegetal, las verduras, el pimentón y el comino.
– Añadir el laurel y la calabaza. Dejar a fuego lento hasta que esté tierna, a continuación se echan los garbanzos escurridos a última hora.
– ¡Listo para disfrutar!

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