Seis motivos para no olvidarnos de la pasta en nuestra dieta

La pasta es un alimento versátil y nutritivo, una fuente de hidratos de carbono que nos aporta la energía que necesitamos y puede elaborarse de las más diversas maneras, acompañada de todo tipo de ingredientes. Sobran los motivos para incorporar la pasta a nuestro día a día. Aquí destacamos algunos de ellos.

Es una fuente fundamental de carbohidratos

Las dietas low-carb que se pusieron de moda hace unos años, y que han sido repetidamente desaconsejadas por los expertos, demostraron que la vida sin carbohidratos puede ser muy complicada. Estos nos aportan la energía que necesitamos para nuestro día a día, y activarán no solo nuestro cuerpo, sino también nuestro cerebro. Por este motivo, es una buena idea incluir la pasta en la comida de mediodía, que nos aportará el combustible necesario para afrontar el resto de la jornada.

La pasta no engorda, sino todo lo contrario

Cabe destacar que cuanto más al dente esté nuestra pasta menos almidón va a liberar y, por tanto, menos engordará. Numerosos estudios han demostrado que el consumo de pasta es garantía de un estilo de vida saludable, ya que aporta hidratos de carbono de absorción lenta, fácilmente digeribles y tiene un bajo contenido en grasa. De hecho, las calorías que aportan 100 gramos de pasta son unas 130, lo mismo que dos cucharadas de mantequilla o un pedacito de queso.

¡Ay, el queso!

Hablando de queso, a menudo echamos la culpa a la pasta de hacernos engordar cuando en realidad los responsables son la panceta, la nata, las diferentes grasas que utilizamos como acompañamiento y esos puñados de queso rallado gratinado. Si combinamos la pasta con pescados frescos (unos daditos de atún crudo, semillas de sésamo y frutos secos rallados, sin ir más lejos), verduras variadas o una vinagreta sencilla vamos a tener el plato perfecto: ligero, saludable, energético y moderadamente calórico.

Más espagueti y menos Prozac

Lo dice un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association: una dieta baja en grasa con unos niveles altos de carbohidratos se asocia a menores niveles de ansiedad y depresión e influye en el bienestar psicológico. Comer más pasta y menos lácteos y carne, dice el estudio, nos hace más felices.

Felices digestiones

Las personas con problemas digestivos leves tienen en la pasta un gran aliado, ya que se digiere más lentamente que otras comidas. Esto significa que el cuerpo tiene tiempo de obtener todos sus nutrientes y, además, que no vamos a sufrir el clásico ataque de hambre poco después de haber comido, como sí que ocurre con otros carbohidratos de absorción rápida.

Adiós al colesterol

La pasta no contiene colesterol, de manera que es fundamental en el día a día de todos aquellos a quienes preocupa su salud cardiovascular. Si encima la combinamos con aceite de oliva virgen extra, fuente fundamental de grasas insaturadas cardiosaludables, estaremos haciendo un gran favor a nuestro corazón.

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