Disfruta de estas fiestas… Pero con frutos secos y sin empachos

Qué bonita es la Navidad; sobre todo cuando te empachas, ¿verdad? Uno pierde la cuenta de los días y las noches en que nos pasamos tres pueblos y dos provincias con las comilonas. Hasta que el cuerpo nos pide una tregua: bandera blanca. Eso sí, hay que comer cada día. ¿Qué hacer, entonces? No te preocupes, porque siempre hay soluciones. Y los frutos secos forman parte de ellas. Aquí tienes tres ideas para tres actividades con las que disfrutas durante todo el año y que te pueden servir durante las fechas navideñas.

¿Eres tan cocinillas que incluso empachad@ te pondrías manos a la obra en los fogones? Vale, de acuerdo; pero prepara algo ligero, con el objetivo de reducir calorías cuando no tengas compromisos sociales. Puedes optar por una ensalada con lechuga, manzana, queso, zanahoria rallada, un buen aceite de oliva virgen extra y una mezcla de frutos secos donde no falten las pasas, las nueces y los cacahuetes, por ejemplo. Nada más nutritivo y sencillo de hacer. También ligera, pero no tanto, es una crema de almendras o de cacahuetes (necesitarás un procesador de alimentos), que tanto podrás tomar sola como untada en unas tostadas, o en un smoothie o un porridge… Y si te vienes arriba, cocina un bizcocho de manzana con frutos secos (uvas pasas, nueces y avellanas).

¿Eres de los que practican deporte? Pues más necesidad sentirás de ponerte el chándal tras una ración de los canelones de mamá. Si piensas quemar calorías haciendo running, dale a las nueces, cuyas grasas saludables y omega 3 protegen el corazón, además de ser antioxidantes y antiinflamatorias. Si nadas, come cacahuetes, con vitamina B3, ácido fólico y magnesio para resistir mejor al terminar. Si vas en bici, apuesta por las almendras, ideales para deportes de fondo por contener arginina, un aminoácido que contribuye a la recuperación muscular. Y así hasta el infinito y más allá.

¿Tienes una vena artística o alma de decorador/a? Te puede quedar un centro de mesa muy resultón si utilizas nueces (con cáscara, eso sí) y flores. Para ello, rellena un recipiente de vidrio con las nueces, luego échale agua y remátalo con las flores. También puedes reutilizar una cesta de mimbre y decorarla con musgo (fíjalo con un alambre), colocar en la base sisal (la fibra procedente de la pita y otras especies de agave) y poner nueces, avellanas y castañas, además de piñas y unas azucenas para acabar de embellecerlo. Más fácil aún: rellena unos vasos altos de vidrio con castañas, almendras, avellanas, nueces y lo que quieras y ponlos sobre una base de cerámica o plástico para darle color y estilo. Y, si te ataca el hambre, ya sabes dónde echar la mano.

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