Desmontando mitos: la pasta no engorda

Cuántas veces al ponerte a hacer dieta no habrás desterrado automáticamente los platos de pasta. Craso error. La creencia generalizada de que la pasta engorda es sólo síntoma de no conocer con exactitud sus propiedades y nutrientes, que son muchos. La pasta, en este sentido, no sólo puede sino que debe formar parte de una dieta saludable.

Como tal, la pasta no engorda puesto que no es grasa, como sí pueden serlo las salsas o los condimentos que la acompañan. La ingesta de 100 gramos de pasta de trigo duro reporta al organismo 350 calorías, en su gran mayoría hidratos de carbono que representan casi el 15 % de las necesidades de una persona que desarrolla una actividad física. Por tanto, la pasta es una opción más que plausible a la hora de cuidar la dieta sin riesgo a engordar.

También se compone de proteínas, minerales, agua y una porción mínima de grasa. Entre los minerales, contiene los más importantes para una alimentación equilibrada: calcio, potasio, sodio, hierro, magnesio y fósforo. Y es asimismo fuente de vitaminas y oligoelementos.

Su alto porcentaje en gluten (pese a que también se puede encontrar sin) hace de la pasta un plato sumamente saciante, lo que supone un atractivo de primer orden cuando se está a dieta. También resulta más que recomendable a la hora de controlar el peso por su contenido en celulosa, ya que ésta contribuye al buen tránsito intestinal.

No hay nada más revelador para desmontar mitos que recurrir a la comparativa entre platos. Unos 100 gramos de pasta aderezada simplemente con aceite de oliva virgen extra, tomate y una porción mínima de parmesano rallado reportan poco más de 500 calorías mientras que unos huevos revueltos con jamón o panceta, aceite de oliva y patatas fritas rozan las 1.000 calorías.

Lo mismo ocurre si se compara un plato de pasta (en caso de dieta, mejor servirla en plato de postre) con una porción de tarta, pastel o dulce en general. El segundo supera con creces la aportación calórica del primero. Incluso las bebidas azucaradas tienen las de perder frente a un buen plato de pasta, puesto que apenas sacian, incrementan sensiblemente el aporte calórico y no tienen ni una tercera parte de sus nutrientes.

Como siempre que se habla de controlar el peso o de querer bajar de peso, lo fundamental son las proporciones, y atender a las cantidades que se comen de cada plato. Ahí radica la verdadera esencia de una dieta y la pasta, en su justa medida y con los condimentos apropiados, ayuda a no engordar.

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