Prepara los desayunos de verano más sanos… ¡y bonitos!

Borges - desayunos verano

El desayuno, dicen, es la comida más importante del día. Sin embargo, a veces nos da tiempo a un café y poco más, ya que llevamos un ritmo acelerado desde el momento en que nos levantamos. Tal vez merezca la pena, pues, plantearse la posibilidad de preparar el desayuno la noche anterior y levantarnos ya con la ilusión (¿a quién no le gustaría?) de empezar el día con un pedazo de receta espectacular en nuestra mesa.

¿Cómo? Con la ayuda de un tarro de cristal, a ser posible, hermético. Sí, nos imaginamos tu cara de escepticismo, pero verás las maravillas que se pueden producir con un simple tarro.La receta que te proponemos es una base que puedes personalizar como te plazca. De hecho, una buena opción es preparar tarritos individuales para toda la familia, y que cada cual añada sus complementos favoritos.

La base.

Para la base necesitarás: yogur (natural o de sabores), copos de avena y bebida vegetal (de nuez, de almendra o de avellana). Estas son las dosis para cada tarrito: 1 yogur, 3 cucharadas de copos de avena y 3 cucharadas de bebida vegetal. La idea es ir variando no solo el tipo de bebida, sino también los cereales: cuando te canses de la avena puedes echar copos de arroz o utilizar directamente un buen muesli, que incluya frutos secos y frutos del bosque.

Mezcla todos los ingredientes directamente en el tarro y déjalo enfriar en la nevera durante toda la noche. A la mañana siguiente se habrá producido el milagro: al abrir el tarro te encontrarás un pudin frío de textura cremosa —si prefieres una textura más firme, reduce la cantidad de bebida vegetal. Y ahora llega lo divertido…

Los complementos.

Para no alejarte del concepto de desayuno saludable, puedes trocear un kiwi, unas fresas o la fruta que más te guste. Hazlo ya en el momento de consumirlo y échalas dentro del tarro. Añade un puñado de nueces y, si te hace falta, una pizca de miel para endulzar; si no te gusta el sabor de la miel puedes optar por unos dátiles, sirope de agave o estevia. Remueve bien y… ¡ya tendrás tu supertarro!

Para niños…

Es posible que a los niños les resulte mucho más atractiva la idea de mezclar la avena con un par de galletas de cacao desmigadas (escoge unas ecológicas y de calidad, a poder ser, sin azúcares añadidos), aunque es aconsejable que también incorporen fruta. Para los que aman las texturas crujientes ya desde pequeñitos, se pueden añadir frutos secos (los pistachos los volverán locos) o una cucharada de arroz inflado con sabor a chocolate. Desayunarán sin rechistar, ¡y felices de empezar el día con semejante manjar!

¡No te cortes!

Una opción deliciosa y que, además, resulta un desayuno original (por ejemplo, para un domingo especial) es preparar tarritos individuales con base de avena, fresas, almendras trituradas y mantequilla de cacahuete. Un desayuno excelente o, lo que es lo mismo, la felicidad en un tarro. Prepara un buen zumo (¿has probado a añadirle una cucharadita de mermelada? Cuando lo hagas, te enamorarás), unos huevos escalfados, tomate en rodajas y un buen pan con aceite de oliva virgen extra: ¡un brunch glorioso para cualquier domingo!

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