Ensalada… ¡de lo que encuentres!

¡Imaginación al poder! No has bajado al mercado y para cada receta que se te ocurre necesitarías un par de ingredientes que no tienes. En la nevera queda algún resto y también hay conservas en la despensa. Y claro está, esos imprescindibles que no suelen faltar como son los huevos, las patatas, la cebolla, y seguro, varios tipos de frutas.

No te preocupes más, porque la solución está muy cerca. Y solo le falta el aliño…
Improvisar una ensalada de lo que encuentres en la cocina es una de las tareas más sencillas y creativas a las que te puedes enfrentar. Difícilmente va a quedar mal; solo hay que mezclar con cierto gusto, llenar de color, un punto de gracia en forma de vinagreta y listo. Y por si acaso, ten a mano siempre una de nuestras vinagretas Delissimo’s, ¡listas para la acción!

Por ejemplo, si te ha sobrado algo de pasta, no dudes en añadir una lata de atún, huevo cocido, maíz, aceitunas o tomates frescos. Si lo que tienes es pollo asado, o ese filete que nadie quiso terminar y que acabará por tirarse a la basura, ya cuentas con lo esencial para una original ensalada de pollo, que podrás acompañar de una buena base de lechugas, restos de ese queso que queda olvidado en el fondo, manzana, piña o pasas. ¡No descuides la fruta fresca ni los frutos secos! Son unos aliados perfectos para este tipo de improvisaciones, y además aportarán tanto texturas como sabores sorprendentes.

Si pensamos en eso que siempre tenemos… un picadillo de cebolla, pimientos y tomate irá de lujo si lo aliñas con unas lentejas o cualquier otra legumbre. Y si cocemos unas patatas y unos huevos, ya tendremos una contundente base que completar con tomate, cebolla, verduras ―por ejemplo, unas recurrentes judías verdes en conserva bien escurridas—, mejillones en escabeche, salmón ahumado o hasta salchichas.

Pero ya sabes, se dice que menos es más, y es un mensaje que sirve perfectamente para esto de las ensaladas. No hay que emocionarse añadiendo. Lo mejor será dejar un poco de creatividad para el aliño. Bastará con preparar una vinagreta de buen aceite de oliva virgen extra y vinagre, a la que podemos incorporar un poquito de mostaza, por ejemplo. O bien, servirnos de la creatividad ya resuelta de aliños, salsas, vinagretas o balsámicos preparados y envasados listos para ese toque final.

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