Chips vegetales, el aperitivo de moda

¿Has probado a preparar en casa unos deliciosos chips de vegetales variados? Son muy fáciles de hacer y son, sin duda, el aperitivo que más se lleva.

Sirven tanto para un picoteo con el vermú como para una noche de cócteles en casa con los amigos, para servir con la comida, a la hora de la merienda, para grandes y pequeños, en cualquier momento y lugar… Los chips de verduras son siempre un caballo ganador, y cada vez son más los restaurantes de moda que los han incorporado, con gran éxito, a su carta.

Calabaza, zanahoria, remolacha, calabacín, nabo, plátano y manzana son frutas y verduras ideales para convertirse en esos chips que harán los honores a nuestra cervecita: vistosos, coloridos, deliciosos y una buena manera de conseguir que aquellos que no son muy amantes de la verdura acaben queriendo repetir.

Hacerlas en casa no puede ser más sencillo, aunque hay que tener en cuenta algunos secretos para no errar en la tarea. Eso sí, una vez les hayamos cogido el truco vamos a convertirnos en unos adictos, ya que hacer chips de verduras será, además, una buena manera de aprovechar esos vegetales que nos quedan en la nevera y que no queremos que se echen a perder.

Es importante escoger verduras y frutas de textura similar a la patata (desde la calabaza a la zanahoria o el plátano), y huir de aquellas que contienen mucha agua, ya que tendrán que soportar temperaturas muy altas y, una vez frías, quedar bien crujientes.

En primer lugar, debemos cortar las verduras inmediatamente antes de freírlas, para evitar que se oxiden, siempre en rodajas muy muy finas.

Otro aspecto fundamental es que pierdan el agua, de manera que podemos introducirlas en el horno una media hora antes o bien, si lo preferimos, colocarlas sobre papel de cocina, cubiertas de sal, durante 20 minutos. Después, las lavamos cuidadosamente con agua abundante y, sobre todo, las secamos muy bien antes de freírlas.

A continuación, simplemente tenemos que introducirlas con cuidado en abundante aceite de oliva virgen extra, bien caliente, hasta que queden crujientes, escurrirlas con una rejilla para evitar los excesos de aceite de oliva y colocarlas en un lugar fresco y seco hasta que se enfríen y sequen, antes de servirlas.

Ya tendremos un aperitivo sencillo y resultón, que nos servirá como tentempié o aperitivo o, por qué no, como guarnición para una carne o un pescado. Las combinaciones son infinitas y los resultados… ¡espectaculares! Pero mucho cuidado: crean adicción.

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