Virtudes nutricionales y gastronómicas de los aceites aromáticos

Borges - aceites

Los aceites aromáticos son una fuente de innumerables placeres. Tantos, que sin esforzarnos demasiado se nos ocurren estos quince.

1– Pueden modificar por completo el sabor y la personalidad de un plato. Si preparas una ensalada con una vinagreta a base de aceite aromático de soja y jengibre le darás un toque asiático; si, por el contrario, escoges uno de albahaca, tu recepta adoptará una personalidad profundamente mediterránea. Si lo que quieres es aportar un aire más atrevido y transgresor, un aceite aromático de guindilla y cardamomo marcará la diferencia.

2– Son cardiosaludables. El aceite de oliva virgen extra con el que se elaboran los aceites aromáticos contiene un alto porcentaje de grasas monoinsaturadas, beneficiosas para el corazón y que ayudan a mantener el colesterol a raya.

3– Son ligeros. Lo que no significa que no sean calóricos, aunque es cierto que, al ser tan sabrosos, un simple chorrito bastará para dar ese toque especial a un plato. Las salsas, por el contrario, suelen ser mucho más pesadas y calóricas.

4– Son altos en polifenoles, unas sustancias con acción antioxidante que combaten el envejecimiento celular y previenen la formación de células cancerígenas.

5– Fortalecen los huesos, algo fundamental para el organismo a partir de cierta edad.

6– Nos ahorran trabajo. ¿Un ejemplo? Un chorro de aceite aromático al ajo frito quedará ideal, por ejemplo, con los famosísimos spaghetti all’aglio e olio: aportará el sabor necesario a una receta fantástica, que estará lista en lo que tardan en cocerse los espaguetis. Un pellizco de buen parmesano y el resultado será canela fina.

7– Nos permiten viajar por el mundo sin necesidad de salir de casa. ¿Qué tal si compramos unos taquitos de queso feta, una buena lechuga y tomates frescos y lo aderezamos todo con aceite aromático de aceitunas negras? ¡Nos sentiremos en el corazón de Grecia!

8– Rebajan los niveles de glucemia en las personas diabéticas.

9– Son perfectos para toda la familia, incluidos los más pequeños. Los aceites aromáticos ayudan a los niños a familiarizarse con nuevos sabores e incorporarlos a su día a día gastronómico. De hecho, el consumo regular de aceite de oliva se asocia a un menor aumento de peso durante la infancia.

10– Dan un toque diferente a nuestras salsas. ¿Has probado a añadir a tu mayonesa casera un toque de aceite aromático a la corteza de limón? Resultará un complemento excelente, ese “no sé qué” que marca la diferencia y deja a nuestros invitados con la boca abierta.

11– Sustituyen a las especias. No siempre disponemos en casa de albahaca o romero frescos, dos especias típicamente mediterráneas muy socorridas en recetas de origen italiano y carnes, respectivamente. El aceite aromático llenará nuestra cocina del sabor y la personalidad de esas hierbas.

12– Despiertan los sentidos. Y los amantes del buen comer saben muy bien que la gastronomía va más allá del gusto. Disfrutar del placer de una buena mesa empieza por la vista y el olfato, y nada mejor que un aceite aromático para a emocionarnos con un plato antes siquiera de probarlo.

13– Son un pedacito de Ferran Adrià, ya que el conocido chef ha creado la línea de aceites aromáticos de Borges. Echa unas gotas en tus platos y llevarás a tu hogar la inspiración de quien ha sido, probablemente, el mejor jefe de cocina de todos los tiempos.

14– Mantienen a raya el deterioro mental, por lo que son indicados para prevenir enfermedades como el Alzheimer.

15- Y lo más importante: ¡están buenísimos! Los aceites aromáticos condensan en una sola gota todo el aroma y untuosidad del aceite de oliva, combinados con los sabores y matices de los más variados ingredientes de todo el mundo ¡Puro sabor y versatilidad!