Bombones de salmorejo de remolacha (con sueños integrados)

Ésta es la Receta con Historia de Paz Palomo, octava finalista del nuevo concurso de Borges.

Bombones de salmorejo de remolacha (con sueños integrados)

Qué bonito cuando los sueños se cumplen. Te sientes en una nube y te preguntas “¿Esto me está pasando a mí?” y sólo cuando te pellizcas el brazo es cuando sales del sueño y ves que la realidad es la misma y piensas “Sí, ¡me está sucediendo de verdad!”. Entonces una sonrisa se fuga por la comisura de tu boca e ilumina tu cara. Una sonrisa nace y crece. Una de esas que parece que no se van a ir nunca…  Algo así fue lo que sentí yo cuando gané mi primer concurso de cocina.

Todo empezó cuando yo tenía unos 10 años y junto a mi madre, preparé mi primer bizcocho. Asomaba mi carita a la ventana del horno y le veía crecer poco a poco, a la vez que mis ojos se abrían cada vez más y se mantenían fijos en esa magia que sucedía dentro. Creo que ese fue el momento en que, sin saberlo, decidí convertirme en “maga” de la cocina. Para mí todo era magia pura. Poder convertir un alimento en algo totalmente diferente que te regala sabores, olores, sensaciones… Como aquellas veces que mi madre, o la madre de mi madre, me preparaba cucuruchos de caramelo en la sartén y me los daba a modo de pirulí. No sé si me gustaba más comerlo o ver el proceso del azúcar derritiéndose en la sartén y cambiando su color y su aroma. Mmmm… ¡recuerdos muy dulces y mágicos!

Después, nunca tuve necesidad de cocinar más de lo estrictamente necesario, ni me dediqué tampoco a la cocina de manera profesional, aunque siempre lo hacía para mí y para toda mi familia. ¡Me encantaba! Pero nunca había tenido el tiempo suficiente para aprender de verdad. Yo cumplí años. Mis padres se marcharon de este mundo y mi hijo vino a él. Intercambios irónicos y agridulces de la vida. Fue por entonces cuando recordé los momentos de magia con mi madre en la cocina y fue cuando recordé también las palabras de mi padre poco antes de morir, “No dejes de soñar y de vivir tus sueños. La magia la creas tú”.

Le prometí que iba a dedicarme a lo que me gustaba de verdad, la cocina y mi hijo. Ya tenía reto y se lo debía a él. Él me había hecho reflexionar mucho sobre las prioridades de la vida. Me dediqué a hacer feliz a mi hijo y a transmitirle mis conocimientos en forma de receta.

Solo se vive una vez y hay que hacer de esa única vez algo que merezca la pena y lleno de experiencias. Por eso, decidí apuntarme a una conocida edición de un concurso de cocina, con la receta que comparto con vosotros. Me regaló experiencias nuevas y muy gratificantes. Fue un reto del que salí ganadora y la receta que, en mi casa cuando tengo invitados, triunfa siempre (aunque alguno esté a dieta).

Mi vida ahora es la cocina y mi sueño se sigue cocinando. No tengo prisa, las mejores recetas se cocinan a fuego lento…

BOMBONES DE SALMOREJO DE REMOLACHA

Ingredientes para los bombones:

9 hojas de gelatina
80 gr. de aceite de oliva virgen extra Armonía (Hojiblanca) de Borges (y algo más para servir)
200gr.de tomate de pera
300 gr. de remolacha cocida
1 diente de ajo sin su germen (para que no pique)
1/2 cucharadita de sal
150gr. de pan blanco del día anterior o pan de molde
20 gr. de vinagre
2 huevos duros
½ rulo de queso de cabra

Ingredientes para el Pan Armenio:

220 gr. de harina de fuerza
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de levadura de panadero seca
1 cucharada de miel
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra Armonía (Hojiblanca) de Borges
100 ml de agua
Semillas de sésamo y amapola para espolvorear.

Para emplatar:

Crujiente de jamón
Pan Armenio (Si prefieres la versión más light o no complicarte tanto, puedes usar hojas de cogollo de lechuga, aunque el sabor cambia, también está muy bueno. Lo bueno del pan armenio es que lo puedes hacer un día antes también, porque se mantiene crujiente)
Cebollino entero y picado
Un poquitín de aceite de oliva virgen extra Armonía (Hojiblanca) de Borges
Ralladura de queso de cabra

Paso a paso:

Preparación Bombones:

1º. Prepara tu molde de silicona para bombones con bolitas de queso de cabra. Aplástalas un poco con el dedo

2º. Pesa el aceite en un bol y reserva.

3º. Pon las hojas de gelatina en un bol cubiertas con agua fría para que se vayan hidratando mientras haces el salmorejo.

4º. Pon en tu batidora los tomates, la remolacha, el ajo y la sal y tritura todo muy bien.

5º. Añade el pan, el vinagre y los dos huevos duros y vuelve a triturar todo hasta que te quede una mezcla homogénea y algo espesa.

6º. Ves añadiendo el aceite reservado poco a poco sin dejar de batir para que emulsione adecuadamente y quede una textura fina y suave, como de una crema.

7º. Escurre la gelatina y ponla 15 segundos en el microondas para que se disuelva. Debe quedarte líquida para que mezcle bien, si no, vuelve a meterla unos segundos más. Añádela rápidamente junto al salmorejo y vuelve a batir para que se mezcle bien.

8º. Vierte el salmorejo en el molde con ayuda de una cucharilla, e introdúcelo en el congelador un mínimo de cuatro horas o cuando los vayas a utilizar. Puedes tenerlos congelados e ir sacándolos poco a poco. Siempre tendrás, de esta manera, un picoteo o aperitivo rápido ahora que viene el buen tiempo.

9º. Sácalos del congelador un par de horas antes de servir. En el momento de sacarlos, completamente congelados, ten la precaución de despegarlos del molde. Simplemente eso, despega como si los fueras a desmoldar y los vuelves a dejar igual para que descongelen. De esta manera no se te romperán cuando estén descongelados, a la hora de emplatar.

Preparación Pan:

1º. Mezcla en un bol con la ayuda de una cuchara, la harina, la levadura, la sal, la miel y el aceite.

2º. Ves incorporando el agua poco a poco. Cuando ya tengas integrados todos los ingredientes, vuelca la masa en tu encimera y amasa hasta que tengas una masa lisa al tacto, no pegajosa y ligeramente elástica (aproximadamente unos 10 minutos). En función de la harina que utilices la masa puede pedirte un poco más de harina.

3º. Pon la masa en un bol impregnado en aceite, tapa y deja fermentar en un lugar cálido hasta que doble el tamaño (aproximadamente una hora y media).

4º. Corta la masa en dos y reserva una mitad bien tapada. Este paso de dividir la masa en dos, puede evitarse, pero a mi me gusta porque la masa se estira mucho más y quedan más finitos, que era el resultado que yo buscaba. Puedes hacerlo de una sola vez con toda la masa y te quedarán más gorditos, aunque también muy crujientes.

5º. Pon la mitad de la masa sobre un papel de horno en la encimera y estírala con las manos formando un rectángulo. A continuación, pon un papel de horno encima y sigue estirando la masa con ayuda de un rodillo hasta dejar una masa muy muy fina, casi como una hoja de papel.

6º. En este momento, traspasa la masa sobre su papel sulfurizado, a una bandeja de horno y pinta, con una brocha de repostería, agua sobre la superficie. Espolvorea las semillas de sésamo y amapola y corta en trozos con ayuda de una rasqueta de panadero o de un corta pizzas. No hace falta que separes los trozos, simplemente marca bien. Puedes darle forma cuadrada o triangular, como más te guste.

7º. Mete al horno a 170º C durante unos 15-20 minutos hasta que veas que su superficie empieza a coger un tono dorado.

Sigue el mismo proceso con la otra mitad de masa reservada.

8º. Saca del horno y deja enfriar. Verás, que si has marcado bien los cortes, se separan solos.

Preparación del crujiente de jamón:

1º. Cubre una bandeja con papel especial para horno y coloca encima las lonchas de jamón. Tápalas bien con otra capa de papel para horno. Pon encima algo que tenga mucho peso. Yo coloco otra bandeja de horno vacía.

2º. Introduce en el horno precalentado a 150º durante 50 minutos a 1 hora. Los tiempos ya sabes que son aproximados, dependiendo de cada horno. Puedes abrir a los 50 minutos y ver si ya está hecho, y si aún le queda un ratito volverlo a meter.

¡¡Listo!! Ya tienes tu crujiente de jamón en su punto.

Emplatado:

1º. Prepara en un plato (o fuente si va a ser picoteo) tu base de pan armenio (o hoja de cogollo). Pon encima de cada base un bombón. Y al lado un trozo de de crujiente de jamón.

2º. Decora con cebollino picado y alguna hoja larga. Rasca el queso con la punta de un cuchillo y ves desmigando por encima para darle un toque de color. Y para darle el punto y final, añade un chorrito de aceite de oliva virgen.

Degustación:

La idea es, que de un solo bocado, paladees todos los sabores a la vez. Coge con la mano el pan a modo de cuchara y ¡a la boca!