Cómo tu dieta puede ayudarte a prevenir la trombosis

Borges - Prevenir la trombosis

Hay días en que tienes la sensación de que solo te mueves para pestañear. Transporte público a pie de casa, la silla de la oficina, el office para comer, de nuevo a la silla y después a casa, a descansar en el sofá tras un día paradójicamente agotador. La falta de actividad física es una de las causas que favorecen la aparición de la temible trombosis, una patología del sistema circulatorio que se produce cuando una vena o arteria se obstruye por la formación de un trombo.

Mantener la báscula a raya, hacer ejercicio, levantarte regularmente de la silla (esos paseítos a la máquina de café o, qué demonios, a charlar con un compañero de otro departamento) y no fumar son algunos hábitos que nos ayudarán a prevenir la trombosis. Pero ¿y la alimentación? ¿Qué tengo que comer para evitar la trombosis? No sufras: cosas riquísimas.

¡Al rico zumo! De fresa, de naranja, de limón, de tomate o zanahoria. La vitamina C aumenta la producción de colágeno y elastina, que ayudan a mantener la elasticidad de las paredes arteriales.

Verde que te quiero verde. 
Las verduras de hoja verde oscuro nos aportan vitamina K, un potente coagulante. Prueba a sustituir esa iceberg que podría confundirse con un zapato por espinacas, rúcula, acelgas o canónigos. Un simple gesto en tu día a día puede ser decisivo.

Dale al salmón
. O al atún y las sardinas, las gambas o los langostinos. Acostúmbrate a pasar por la pescadería y comprar pescados grasos: son una fuente de vitamina E, que evita el depósito de colesterol en las arterias. ¿Otros alimentos con esta vitamina? Desde los aguacates al brócoli y, por supuesto, las almendras. ¿Cómo? ¿Que no comes un puñadito a diario? Ay, ay, ay…

Vade retro, sal. 
El sodio es un gran enemigo de la circulación y lo mejor que podrías hacer es eliminarlo de tu vida. Existen sales bajas en sodio, aunque lo recomendable es que cada vez sales menos los alimentos para que tu paladar se vaya habituando.

Bollería industrial: el enemigo. 
Es desaconsejable para cualquiera, pero especialmente para aquellos que tengan antecedentes familiares de trombos o a quienes preocupe su salud circulatoria. Aportan grasas saturadas, calorías vacías y una cantidad de aditivos que no nos hacen ningún bien.